miércoles 4 de mayo de 2011

Estudiar lo que uno desea

En cuanto saben que van a tener un hijo, nuestros familiares se inician en la cruzada de planificarnos determinadas labores para hacer con el tiempo. Antes de nacer, nuestros tutores ya tienen claro lo que esperan de nosotros o lo que les encantaría que llegáramos a cosechar. Sin ninguna duda, esto acaba trayendo efectos a nuestra vida.

Tanto nuestros allegados como nuestro ámbito escolar y la sociedad de la que formamos parte ejercen una gran presión en nuestra selección de camino a seguir. Si elegimos emprender cursos de formación, por decir algo, nuestra selección estará influenciada por todos los elementos nombrados anteriormente. Este hecho no es obligatoriamente perjudicial (casi todos los progenitores desean lo mejor para los jóvenes), pero sí que puede acarrear consecuencias no perseguidas. Si no asimilamos la importancia de elegir libremente, lo más común es que nos sintamos decaídos.

A pesar de esto elegir libremente no sólo comporta no prestar más atención de la necesaria a los comentarios ajenos, sino también abandonar los propios tabús y los de la sociedad. En muchas ocasiones nos autocensuramos y renunciamos a llevar a cabo cursos de formacion que nos gustan porque no los estimamos lo suficientemente buenos, ventajosos o sensatos. En otras ocasiones, pensamos que jamás seremos capaces de alcanzar la cota suficiente en ese campo como para mantenernos económicamente.

Con independencia de nuestra situación, estamos desvalorizando nuestras habilidades y, asimismo, desertando en lograr nuestros proyectos. Según la postura de Ken Robinson, autor de “El Elemento: descubrir tu pasión lo cambia todo”, todos los individuos tenemos una actividad que nos encanta y que, también, nos es sencilla de realizar. Es lo que él llama nuestro “Elemento”. Si conseguimos estar en nuestro elemento, nos veremos viviendo en un punto de equilibrio muy favorable y nos sentimos contentos y completos.

Tal y como dice el autor, la importancia de nuestra decisión profesional puede traer consecuencias determinantes en el avance de nuestra vida. De ella puede depender, en bastante medida, nuestra felicidad. Y aunque suene a tópico, la felicidad es deseo al que aspiramos todos.

miércoles 27 de abril de 2011

¿Qué ha de tener un buen directivo?

Estar a la cabeza de una empresa no depende sólo de superar una formación en Administración y Dirección de Empresas. Tampoco garantiza nada poseer muchos cursos de formacion y tener el respaldo de otros cargos directivos.

Más allá de la formación superior resulta imprescindible que el futuro ejecutivo goce de cualidades de gestión, así pues, un conocimiento profundo de la marca, aptitudes para saber elegir, hacer frente a los retos que requieren muchas horas de trabajo y capacidades sociales para dialogar de forma efectiva con el resto de personal. El ejecutivo debe contar con unos nervios de acero y no arrugarse ante cualquier tipo de infortunio. Por este motivo, es un cometido no adecuado para personalidades débiles.

Tan sustancial como los títulos oficiales y las habilidades de gestión es el conocimiento de idiomas. Tiempo atrás, el hecho de hablar varias lenguas no se consideraba imprescindible si se pretendía capitanear una compañía pero hoy en día, con el intercambio mundial, es esencial. Los directivos que tenían un cargo de responsabilidad con anterioridad a que se manifestara esta necesidad han tenido que hacer un gran proceso de aprendizaje.

La lengua más relevante es el inglés, si bien parece ser que el chino se presenta como el idioma del futuro. De cualquier forma, estudiar un idioma precisa de mucha dedicación y perseverancia. Es necesario considerar que a medida que dejamos de ser adolescentes tenemos más obstáculos para dominar nuevas lenguas, en contraposición de los niños, que absorben los idiomas como si fueran políglotas. De igual manera es muy beneficioso desplazarse a un país donde se hable el idioma, fundamentalmente si el centro formativo cuenta con un curso lingüístico especializado en negocios.

Si se es especialmente inútil para las lenguas siempre queda la opción de encargar las labores que necesiten de relación con païses extranjeros a otro personal de la empresa. Aunque es favorable no encargarse de todas las tareas, el hecho de no poder comunicarse con los clientes, colaboradores o accionistas en un momento determinado puede suponer graves problemas. Por eso mismo, es vital que los candidatos a directivos se preparen concienzudamente.

martes 19 de abril de 2011

Nunca es tarde para decidir tu futuro

El joven que acaba la educación secundaria obligatoria choca con una duda con la que tenido que lidiar nuestros progenitores; ¿qué nos depara el futuro?

Probablemente por primera vez, los chicos eligen algo vital, que afectará a su futuro inmediato y lejano. Las disyuntivas son bastantes: empezar a trabajar, sacarse al bachillerato, cursar ciclos formativos de grado superior o formarse para poder ir a la universidad. Cada una de las alternativas es buena, pero todas precisan de una dedicación distinta y acarrean un estilo de vida muy alejado.

Con anterioridad deben tener en cuenta todas las ventajas e inconvenientes, estar informados de cuál es la situación económica de sus progenitores y qué es lo que más se adapta a ellos según sus gustos, inteligencia y y otras aptitudes. En determinadas ocasiones es muy complejo descubrir cómo es uno mismo, que es lo que le gusta o se le da bien, y si realmente sus aspiraciones responden a perspectivas asequibles con los años.

De todas formas, al final todos terminamos decidiendo. La gran mayoría sin presión externa y contentos con lo decidido; otros influenciados por sus padres y fastidiados. Además, hay personas que de arrepienten del camino tomado y creen que ya no pueden hacer nada al respecto. Lo cierto es que aunque es imposible volver a ser un adolescente hay cosas que se pueden volver a recuperar, si las circunstancias así lo permiten, desde estudiar un curso de especialización hasta un master mba.

En caso de tener un horario de 20 horas semanales o un puesto de trabajo flexible siempre cabe la posibilidad de realizar algún curso a través de la red, que nos permita formarnos en aquello que siempre hemos querido y que, por diversas circunstancias, no pudimos llevar a cabo años atrás. También hay quien tiene la posibilidad de pedir una excedencia y viajar a otro lugar para aprender un nuevo idioma.

Esta disposición también se puede aplicar a nuestra vida privada, pensando en el “nunca es tarde” y permitiéndonos volver a enamorarnos, realizar un curso de aeróbic o todas aquellas cosas que nos gustan.